Fuente: Wikimedia

La defensa del último bosque nativo de Santiago

Ubicado en parte de la Sierra de Ramón, a la sombra del cerro Minillas y bajo la cota mil de la comuna de La Florida, se encuentra el bosque Panul. Este bosque de tipo esclerófilo, con una formación vegetal propia de Chile, se caracteriza por presentar especies xeromórficas adaptadas a suelos secos, que pueden resistir las sequías veraniegas del clima mediterráneo de Santiago.

El Panul representa el 2% de bosque nativo a nivel nacional y existe solamente en cinco lugares del mundo. Su flora alberga plantas como la flor de gallo, el azulino y diversas especies de musgos que mantienen la humedad de la zona en épocas secas. También concentra un número importante de especies como el litre, el quillay y el espino, incluyendo algunas protegidas como el bollén y el guayacán. Además, su fauna está compuesta por la culebra de cola corta, la iguana chilena, el zorro culpeo, el pequén, el águila mora y roedores de distintas especies.

Sin embargo, este sector —que forma parte del Hotspot chileno prioritario para la biodiversidad a nivel mundial, y que además entrega una variedad al ecosistema de la ciudad como la descontaminación del aire de la cuenca de Santiago, la regulación de la temperatura y la mitigación de desastres naturales— se está viendo afectado por el desarrollo inmobiliario, lo que traería consigo la destrucción del bosque nativo.

Por esta razón, los voceros Sebastián Sepúlveda (28), Matías Rojo (26) y la licenciada en geografía de la Universidad de Chile, Estefanía González (26), se unieron para dar vida en el año 2006 a lo que hoy se conoce como la Red por la Defensa de la Precordillera. “Quisimos organizarnos y hacernos cargo de este bosque que lleva años de lucha. Sabemos que el futuro del Panul depende de nosotros y de los vecinos conscientes que se han hecho presentes durante estos años”, afirma Sebastián.

Fuente: Wikimedia
Fuente: Wikimedia

Pero la lucha de este movimiento no solo busca salvar el Panul y las especies que viven ahí mediante la expropiación del terreno, sino que pretenden instaurar un parque público en el sector, que constituya una Reserva Natural Urbana de bosque nativo, donde se promueva la educación y conciencia ambiental, con énfasis en los habitantes de Santiago más carentes de espacios públicos y de naturaleza. Según declara Sebastián, “este sería el último bosque nativo de la Región Metropolitana, y por eso debemos salvarlo, convirtiéndolo en un parque público que albergue a la familia y a los pobladores de Santiago, donde puedan desarrollarse en contacto con la naturaleza que nos brinda la Sierra de Ramón”.

Los terrenos
La historia del Panul se remonta hacia el año 1988. Dicho bosque —que se emplaza sobre los terrenos que van desde Santa Sofía de Lo Cañas, al norte, hasta el límite con Puente Alto, al sur; y desde el deslinde con Lo Cañas en el poniente, hasta las altas cumbres de la Cordillera en el oriente— formaba parte de un terreno fiscal a cargo del Instituto Bacteriológico de la Universidad de Chile, el que posteriormente se fue a remate.

Así, en 1989 fue adquirido a un bajo costo por el empresario químico y ex consultor de la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA), Vicente Navarrete, amigo del entonces Presidente Augusto Pinochet. Esta silenciosa venta, que en términos económicos solo se puede comparar al valor de una motocicleta, causó el disgusto y rechazo de los vecinos del sector que vieron cómo los faldeos de la imponente y gigantesca Cordillera de Los Andes quedaban a nombre de un empresario vinculado al rubro inmobiliario.

Para Matías Rojo, esta venta significó un pacto de amistad por parte del ex Comandante en Jefe del Ejército, quién satisfizo los bienes de Navarrete durante un período débil económicamente. “Augusto Pinochet sabía que en un par de años más estos terrenos podrían ser construidos, garantizando una buena fuente de ingresos para el ex consultor de la SOFOFA”, señaló.

Así fue como, años más tarde, los hijos del empresario crearon la inmobiliaria Gesterra S.A. con la intuición de que aquel terreno, que fue comprado y bautizado como el Fundo Panul hace más de veinte años y a un módico precio, traería consigo una buena fuente de ingresos para la familia.

El proyecto inmobiliario
En 2008, la empresa inmobiliaria Gesterra S.A., liderada por Mauricio Navarrete, presenta un primer anteproyecto que contempla la construcción de un total de 1.370 viviendas entre casas y edificios situadas al este de Avenida Tobalaba. Se estima que estas tendrían un valor aproximado de entre 2500 y 3500 unidades de fomento.

Fuente: Youtube
Fuente: Youtube

Dicho proyecto se realizaría en cuatro etapas: de dieciocho meses de duración las dos primeras, de veinticuatro meses la tercera y doce meses la cuarta y última. En ellas se contempla la obra guesa (movimiento de tierras y preparación del terreno), que comprenderá aproximadamente un 30% del tiempo total de cada etapa, mientras que el resto se construiría sobre terrenos con leve pendiente, en donde se consideraron rellenos y excavaciones que descartarían la totalidad de los desechos de los escarpes y se reutilizarían en aproximadamente un 60% del material de las excavaciones.

En paralelo a la presentación del proyecto, la empresa constructora solicita los permisos al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), siendo obligado a ingresar por Estudio de Impacto Ambiental (EIA). Esto porque, según el reglamento, el proyecto presentaba efectos, características o circunstancias contempladas en el artículo 11 de la Ley que, entre otras cosas, menciona el valor ambiental y paisajístico del territorio que se pretende emplazar, de tal manera que la inmobiliaria deberá declarar con el objetivo de asegurar la protección del medio ambiente, la preservación de la naturaleza y la conservación del patrimonio ambiental, e imponer la obligación o exigencia cuyo cumplimiento debe ser acreditado por el titular del proyecto durante el proceso de evaluación. Si el proyecto o actividad es calificado favorablemente por la autoridad competente, la resolución que esta emita certificará que dicho proyecto o actividad cumple con la normativa de carácter ambiental aplicable.

Durante este período, la Red por la Defensa de la Precordillera encabezó una serie de asambleas masivas, en las que participan más de 20 agrupaciones. A esto se le sumó una marcha-caravana que contó con la presencia de más de 5000 personas y, tres años más tarde, la organización expuso el conflicto del Panul en la Comisión de Medio Ambiente del Senado, donde se demostraron las serias irregularidades que presentaba el proyecto. Más tarde, se citó a una segunda exposición, a la que acudió la Alcaldía de La Florida, la Dirección de Obras, el Seremi de Vivienda y CONAF, lo que llevó al Servicio de Evaluación Ambiental a rechazar definitivamente el Estudio de Impacto Ambiental de la inmobiliaria “por carecer de la información esencial y relevante para poder ser evaluado”, explica la geógrafa Estefanía González.

Planificación urbana de la comuna
Otra arista importante sobre el Fundo Panul tiene estrecha vinculación con el Plan Regulador Metropolitano de Santiago. En 1994, el límite urbano se amplió de la cota 900 hasta la cota 1000, permitiendo que se desarrollaran proyectos inmobiliarios que han ido destruyendo el bosque del piedemonte andino. Fue así como, dos años después de esta ampliación, se dio inicio (en primera instancia) a la construcción de 8000 viviendas en el Fundo Macul Alto. Gracias a la presión de los vecinos, la cifra disminuyó a 3900 casas.

A raíz de esto, en enero de 2008, mediante una audiencia pública ante más de 300 personas, el Concejo Municipal se comprometió de forma unánime a cambiar el Plan Regulador Comunal para proteger el piedemonte. Sin embargo, tanto la administración de Pablo Zalaquett como la de Jorge Gajardo se negaron sistemáticamente a iniciar las modificaciones para proteger el Panul. Posteriormente, en enero de 2012, el entonces electo alcalde de La Florida, Rodolfo Carter, llama a una consulta pública sobre la precordillera de la comuna, proceso hermético que fue constantemente obstaculizado por el edil. En esa instancia, 21.500 floridanos se pronunciaron a favor de efectuar tales transformaciones al Plan Regulador Comunal, y posteriormente la red organizó una marcha para exigir la modificación. A pesar de esto, lo prometido nunca se realizó ya que “el mismo alcalde saboteó el proceso desde la Municipalidad, a pesar de haberse comprometido con la ciudadanía para conservar el bosque nativo”, afirma el presidente de la Fundación Defendamos la Ciudad, Patricio Herman.

De esta forma, el PLC que rige a la comuna de La Florida (2011) declara que el fundo El Panul quedó como zona urbanizable, sin considerar la presencia del bosque nativo, permitiendo la construcción de megaproyectos inmobiliarios en el lugar. Por esto, el bosque se encuentra totalmente vulnerable ante la amenaza de la inmobiliaria de Mauricio Navarrete.

Fuente: Wikimedia
Fuente: Wikimedia

El interés de las autoridades
Las autoridades no han quedado fuera de este tema, pero ninguna se ha comprometido 100% con el bosque nativo. En primera instancia, se constató el tema con la Presidenta Michelle Bachelet durante su primer mandato. Entonces la mandataria se comprometió a proteger el Panul, remitiendo los antecedentes hasta Bienes Nacionales, quienes no se hicieron cargo del tema. La red siguió insistiendo en la Contraloría para que se iniciara una investigación, pero en ese entonces aún no se presentaba el proyecto de la inmobiliaria Gesterra S.A.

En diciembre de 2013, el gobierno de Sebastián Piñera elaboró un reglamento que dejó fuera del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental a proyectos inmobiliarios como el del Panul, desatando la preocupación de los vecinos, quienes recurrieron hasta la Intendencia de Santiago para exigir la expropiación del bosque. El intendente Claudio Orrego mostró interés sobre el tema y se comprometió a prestar recursos para la expropiación. Pero tales recursos se cayeron luego de que el intendente visitara los terrenos y admitiera que la expropiación sería muy difícil, por lo cual podría entregar solamente un cierto tipo de protección.

Las consecuencias de la aprobación
De aprobarse el proyecto, otra amenaza aquejaría a los vecinos del sector. Debido a la tala de árboles y la eliminación de un ecosistema importante para la circulación del aire de nuestra capital, se podría desatar la captación e infiltración de aguas lluvias en la zona, de tal manera que se podrían producir aluviones durante invierno. Según explica el jefe provincial de CONAF, Óscar Márquez, “el bosque nativo existe como barrera protectora para las zonas bajas del Panul, consolidándose como un biombo natural que resguarda los peligros de sedimentación de suelos y aluviones que amenacen a las familias que allí habitan”.

Estas mismas razones fueron expuestas por Pedro Berrios, presidente de la Corporación de Red Nacional de Emergencia, quien asegura que hay que iniciar una pronta evaluación en la zona alta de La Florida, ya que “el riesgo que puede presentar a futuro puede ser devastador y similar a lo que se originó en el norte de Chile”. A esto se suma que la deforestación, el aumento de pavimento y zonas con cero absorciones de agua acelerarían el potencial de inundaciones, las que se pueden evitar ya que el bosque está inserto justo donde se conducen las quebradas de los contrafuertes precordilleranos. Por esto, “estarían construyendo en torno a un curso natural de avenidas de agua que no sabemos cuándo van a venir”, finaliza Berrios.

Los voceros de la Red Precordillera han recopilado todos estos antecedentes para exponerlos ante la Municipalidad. A pesar de que el proyecto presentado por Gesterra S.A. actualmente se encuentra congelado por incumplimiento del Estudio de Impacto Ambiental, y rechazado por el SEIA, la lucha de los vecinos no cesará hasta que se logre expropiar el bosque nativo.

Ante la ausencia de las modificaciones al Plan Regulador Comunal, los miembros de la Red por la Defensa de la Precordillera siguen con la esperanza de lograr la protección necesaria para salvar al bosque nativo de la amenaza inmobiliaria que persiste en el tiempo.

Actualmente, el Fundo Panul permanece con sus puertas abiertas a todo el público que diariamente visita el lugar para realizar diferentes actividades deportivas, tales como trekking y mountainbike. El lugar cuenta con rutas y senderos donde se puede observar la biodiversidad ambiental que allí se desarrolla gracias al intenso cuidado que otorgan semana a semana los integrantes de esta red, quienes han organizado jornadas de limpieza con ayuda de los visitantes, para así mantener un espacio natural libre de peligros y contaminaciones que pudieran afectar a la flora y fauna de la zona.

Mientras la lucha sigue, los defensores del último bosque nativo de Santiago se mantienen firmes a la espera de un resultado que les brinde la oportunidad de crear un parque comunitario de libre tránsito, que pertenezca a la ciudadanía y sea administrado por vecinos del sector, comprometidos con el medio ambiente y la conservación de este importante patrimonio ecológico que busca vivir inserto en una ciudad carente de vegetación y un ecosistema que regule la circularidad de nuestra capital.